Arroelo
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Rural Hackers: cuando la tecnología baja del monte (y no al revés)

Persona de espaldas en un campo, con camiseta negra que dice «I AM A RURAL HACKER» en letras amarillas y un pequeño icono de planta

Qué es Rural Hackers y cómo, desde Anceu y con Arroelo, usamos arte, tecnología e IA para revitalizar el rural gallego.

Hay una versión de la innovación que solo cabe en campus, distritos financieros o aceleradoras con futbolín. Nosotras preferimos otra: la que se sienta en una aldea de Ponte Caldelas, pide permiso a la vecindad y pregunta qué problema hay que resolver antes de abrir el editor de código.

Esa es, en buena medida, nuestra mirada en Rural Hackers.

Un lema y una comunidad que se organiza

Impulsamos Rural Hackers en la intersección del arte, la tecnología y la vida rural para luchar contra la despoblación y crear un puente sostenible entre las comunidades rurales y el mundo contemporáneo. El lema que África Rodríguez resume en su trayectoria —think globally, act locally, and revive rural— no es un eslogan vacío: orienta residencias, proyectos open source y encuentros internacionales anclados en Galicia.

Desde 2021 impulsamos esta ONG / movimiento —África Rodríguez, Ignacio (Nacho) Márquez y Agustín Jamardo—. No partíamos de cero: veníamos de años tejiendo comunidad en Espacio Arroelo, Anceu Coliving y de redes europeas de educación no formal, Erasmus+ y hubs creativos. La pregunta de fondo era —y sigue siendo— urgente: ¿cómo evitar que el rural gallego se vacíe de gente, de oficio y de futuro, mientras la tecnología avanza solo en las grandes ciudades?

Persona con bastón junto a un gran retrato recortado al aire libre; Sketchy Shōna cuelga entre los pinos
Colgamos Sketchy Shōna entre los pinos: una obra de Shōna, de Nueva York, con el retrato de Rogelio —vecino de Anceu que cuida el monte del pueblo— y su bastón como parte del encuentro.

Construir con quien ya está

En Rural Hackers no se trata de «llevar la modernidad» como quien reparte folletos. Se trata de construir con el poder de la vecindad de Anceu y de una comunidad internacional. Creamos futuros donde el esfuerzo de cada persona deja impacto duradero.

En la práctica hay varias líneas que se entrelazan:

Residencias. Experiencias de un mes en Anceu Coliving para desarrollar proyectos de tecnología, arte o creatividad con impacto local. Quien llega no solo «teletrabaja con vistas»: deja algo —un taller, una herramienta, una propuesta— que dialoga con las necesidades del lugar.

Proyectos digitales rurales. Herramientas y sistemas open source pensados desde desafíos reales: aislamiento, infraestructuras envejecidas, falta de visibilidad de iniciativas locales. En Hacker Days prototipamos el futuro del rural en comunidad —una semana, un reto real—. De ahí nació Punto de Agua, una plataforma de gestión comunitaria del agua. Hackathones como los Do Action, donde decenas de participantes de varios países desarrollan webs para ONG del entorno, convierten la solidaridad en código usable.

Arte y juego en el pueblo. Proyectos como el juego de realidad aumentada «Anceu Monsters», creado en residencia, gamifican el descubrimiento del entorno y acercan la tecnología a niñas y niños del lugar. No es gadget por gadget: es una forma de habitar la plaza de otra manera.

También hemos celebrado ediciones del Rural Hackers Fest en la aldea: celebrar no es accesorio cuando se construye comunidad.

Rural Hackers Fest: tecnología, arte y comunidad en la aldea de Anceu.
Taller comunitario de arte botánico alrededor de una mesa larga en Anceu
Arte + vecindad: residencias que dejan taller, no solo foto.

IA en la aldea (con los pies en el suelo)

En los últimos años, la inteligencia artificial ha entrado en nuestra conversación —y en nuestra agenda— sin convertirse en humo.

Gracias a RuralGPT —impulsado con Anceu Coliving— hoy tenemos sesiones mensuales en Arroelo con su equipo para usar la IA de forma más eficiente, en el marco de los encuentros Sinergia (SINERGIA). El hilo sigue anclado en Anceu como laboratorio: residencias formativas intensivas para profesionales que sienten que la IA avanza más rápido que su capacidad de seguirle el ritmo, y que quieren integrar procesos útiles —no demos eternos— en su trabajo diario.

Grupo numeroso de personas posando con alegría en un claro del bosque junto al río
Aprendemos juntas al aire libre: comunidad, bosque y río como aula.

El hilo con Arroelo

¿Por qué escribimos esto desde un coworking en Pontevedra? Porque Rural Hackers no es un anexo decorativo de nuestra web: es familia de red. En Arroelo tejemos proyectos que creen en la inspiración colectiva; Rural Hackers es uno de ellos, junto a Anceu, la European Creative Hubs Network (ECHN) o WordPress Pontevedra.

Cuando invitamos a alguien de Anceu a un Café a la fresca, cuando alguien de la casa baja a un taller en la aldea, cuando el mobiliario de Michelena sigue dando servicio en la Casa do Pobo, estamos diciendo lo mismo: la tecnología tiene más sentido si ensancha el mapa, no si lo reduce a tres metros cuadrados de escritorio. Esa misma brújula recorre la historia de Espacio Arroelo y el día a día del espacio de coworking.

Equipo con camisetas de Rural Hackers en un encuentro comunitario
La camiseta es declaración: hackear el rural en red.

Mirar / participar

Si te interesa el impacto rural, la educación tecnológica o simplemente entender Galicia más allá del postal, sigue a Rural Hackers, mira Anceu, o ven a Arroelo y pregunta. Nosotras no tenemos todas las respuestas. Tenemos mesa, red y ganas de que el futuro no se decida solo en las capitales.

Porque revitalizar el rural también se escribe en commits, en talleres y en cenas compartidas. Y porque pensar en global, actuar en local, sigue siendo —para nosotras— la brújula.

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