Arroelo
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De la ciudad a la aldea: el puente entre Arroelo y Anceu

Nuestras compañeras Isabel, Eli y Lucía con el cartel «Xa non calamos» en el proceso de The Break en Anceu

Cómo tendemos puentes desde Arroelo con Anceu Coliving: del coworking en Pontevedra a la revitalización de una aldea de menos de cien habitantes.

Hay quien imagina el coworking como un fenómeno exclusivamente urbano: centros, terrazas, fibra y café de especialidad. Nosotras vivimos en Pontevedra —y la queremos— pero hace años entendimos que nuestra comunidad no termina en el casco histórico. Termina, o mejor: continúa, media hora más arriba, en una aldea de menos de cien habitantes llamada Anceu.

Media hora, otro ritmo: qué es Anceu

Anceu está en Ponte Caldelas, a unos treinta minutos de Pontevedra. Allí el tiempo se organiza distinto: el monte, la vecindad, el silencio que no es vacío. Desde Arroelo tendemos puentes entre lo rural y lo urbano, entre la naturaleza que nos conecta y una ciudad que, a su manera, también demuestra que otras formas de habitar son posibles.

No vamos a Anceu «de excursión». Vamos porque formamos familia con quienes viven y trabajan allí: Anceu Coliving, Rural Hackers y la Casa do Pobo.

Dos compañeras en Anceu comparten una revista de Rural Hackers al aire libre
Comunidad en la aldea: el puente se mide en caras conocidas.

Desde 2019: comprometernos con el desarrollo rural

Nuestros orígenes con ese lugar se atan a algo casi anecdótico y muy nuestro: celebramos allí el primer aniversario del coworking, años antes de que Anceu existiera. Fíjate qué vueltas da la vida. Os lo contamos con más detalle en How to move and do coliving in a rural area.

Grupo de Arroelo lanza los sombreros al aire en el primer aniversario del coworking, en el lugar que después sería Anceu
Primer aniversario del coworking, antes de Anceu: fíjate qué vueltas da la vida.

Más adelante llegamos como colaboración pura. Antes de que Anceu abriera, conocimos a Agustín Jamardo y le propusimos ir con un grupo de compañeras y compañeros del coworking a aportar ideas antes de la apertura. Desde entonces, una colaboración que no ha dejado de crecer.

Desde 2019 nos hemos comprometido con el desarrollo rural de ese entorno. Compartimos con África Rodríguez y Agustín Jamardo la misma mirada: construir puentes entre lo rural y lo urbano desde el coliving de Anceu; generar comunidad internacional e impulsar proyectos que ayuden a revitalizar la aldea. Esa misma mirada recorre la historia de Espacio Arroelo: comunidad primero, mesas después.

Ese compromiso nació de una intuición sencilla y rebelde: la despoblación no se frena solo con discursos. Se frena con presencia, con fibra, con personas que se quedan y con proyectos que sirven a quien ya vivía allí antes de que llegara la palabra coliving.

Vídeo de la convivencia entre Anceu y Arroelo: cómo se siente formar parte de una misma red entre la aldea y Pontevedra.

Anceu Coliving: no es un hotel

Anceu Coliving abrió en julio de 2020. No es un hotel. Es un lugar donde personas de todo el mundo que trabajan en remoto viven en la naturaleza y, a la vez, contribuyen a la revitalización de la aldea. Conviven quienes llegan por una temporada con vecinas y vecinos de toda la vida. Ni una mitad funciona sin la otra.

En la práctica eso significa cocina compartida, coworking con fibra de alta velocidad y muchas oportunidades de encontrarse. El impacto local no es un adorno: es la condición de posibilidad del proyecto.

Tres compañeras trabajan juntas al aire libre en Anceu, con portátil bajo los árboles
Coworking al aire libre: el remoto también se hace en círculo.

Desde Anceu nacen iniciativas de impacto que nos inspiran y con las que conectamos: misiones verdes, hackathones y encuentros comunitarios. También hemos colaborado con compañeras como Saleta en las Misiones Verdes y en merchandising con sentido.

Grupo de Misiones Verdes junto al cruceiro en el monte de Anceu
Con nuestra coworker Saleta y las emprendedoras de The Break en Misiones Verdes.

Casa do Pobo y el mobiliario que viajó con nosotras

Cuando cambiamos de localización en la ciudad, gran parte de nuestro mobiliario encontró nueva vida en la Casa do Pobo de Anceu. Donamos mesas y sillas para crear un espacio que, como el nuestro en Pontevedra, dé cobijo creativo también en el rural.

La Casa do Pobo es el espacio cultural y social de la vecindad: el lugar donde se fomenta la vida comunitaria de la aldea. Que nuestras mesas y sillas sigan sirviendo allí no es nostalgia: es coherencia. Y el puente no solo viaja en muebles: nuestras compañeras Isabel, Eli y Lucía colaboraron en The Break —un programa europeo de emprendedoras que, en Anceu, trabajó con mujeres de la aldea en el proceso feminista de la Casa do Pobo—. Nosotras ya no callamos: traducimos, acompañamos y sostenemos ese encuentro entre vecinas y emprendedoras europeas.

Isabel, Eli y Lucía con el cartel «Xa non calamos / Non lle berramos / Voso silenzo non te protexe» en The Break en Anceu
«Nosotras ya no callamos»: nuestras compañeras Isabel, Eli y Lucía colaboraron en The Break con las mujeres de la aldea.
Grupo reunido en la Casa do Pobo de Anceu, bajo el mural de flores y la lámpara amarilla
Casa do Pobo: cultura, vecindad y una misma comunidad bajo el mural.

Ida y vuelta: cafés, coworkings compartidos, actividades en la aldea

El puente se recorre en las dos direcciones.

Organizamos Cafés a la fresca con personas de la aldea o de la comunidad internacional del coliving, para tomar café e inspirarnos juntas en nuestras mañanas de Pontevedra. Participamos en actividades en Anceu: arte, creatividad, tecnología, lo que la aldea propone cuando quiere mirar al futuro sin renunciar a lo suyo. Elisabet, de Zengoala, organiza sus talleres de Zentangle en Arroelo —y también ha llevado encuentros a Anceu—: otro hilo de la misma red. Y cuidamos una idea práctica y generosa: que las personas de Arroelo y de Anceu puedan inspirarse entre lo rural y lo urbano, usando los espacios de trabajo como extensión natural de la misma comunidad.

Elisabet (centro) con el grupo al aire libre y cartas de Zentangle sobre la mesa
Compartimos con Elisabet, de Zengoala, un encuentro de Zentangle: cartas, rotuladores y la misma red creativa entre Arroelo y Anceu.

Trabajar un día en el espacio de coworking en el centro y otro con vistas al monte no es un lujo estético. Es una forma de entender Galicia —y el trabajo remoto— con más matices.

Por qué este puente importa

Porque la ciudad necesita oxígeno. Porque el rural necesita vínculos que no sean extractivos. Porque una década de coworking en Pontevedra nos enseñó que las mejores redes son las que no se quedan en el mismo código postal.

Si buscas un coliving rural en Galicia, Anceu tiene su propia puerta (y su propia voz) en anceu.com. Si buscas un coworking en Pontevedra con mirada amplia, aquí estamos. Y si lo que buscas es, simplemente, no elegir entre ciudad y aldea como si fueran bandos: bienvenida al puente. Nosotras lo cruzamos a menudo —con Rural Hackers, con la ECHN y con lo que sigue vivo en espacioarroelo.es. Casi siempre volvemos con una historia nueva.

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