Arroelo
← Volver al blog

Coworking dog-friendly en Pontevedra: ven con tu perro a Arroelo

Lázaro, el primer perro de Espacio Arroelo, tumbado en la alfombra amarilla del coworking

Sí, puedes venir con tu perro a nuestro coworking. Empezó con Lázaro —el de Tania—; hoy Pilita viene con Helena y Lagun con Ana.

Hay coworkings que ponen un icono de «pet friendly» y siguen siendo oficinas con prohibición disimulada. Nosotras lo vivimos al revés: en Espacio Arroelo llevamos años compartiendo mesa, wifi y siestas bajo la silla con perretes que saben estar. Si trabajas en remoto, si eres freelance o si llegas a Pontevedra con mochila y correa, esta es la respuesta corta: sí, puedes venir con tu perro.

Sí: puedes venir con tu perro

Lo tenemos escrito en casa. En la Guía Zen de nuestra wiki —las normas de convivencia del coworking— aparece sin ambigüedad: «Espacio Arroelo es dog friendly.» En la página del espacio lo repetimos con la misma voz: bienvenidas las mascotas que saben convivir en el salón.

No es un eslogan de campaña. Es la práctica de más de una década: puestos, salas, Café a la fresca… y, de vez en cuando, un hocico apoyado en la rodilla mientras alguien cierra un ticket. Si buscas coworking en Pontevedra y no quieres dejar al perrete solo en casa, escríbenos o pásate: abrimos la puerta del tercer piso de Cobián Roffignac para eso.

África y Lucky junto al Lérez: el perrete también cabe fuera del salón
África y Lucky junto al Lérez: el perrete también cabe fuera del salón

Lázaro: el primer perro de Arroelo

Retrato en blanco y negro de Lázaro, el primer perro de Espacio Arroelo
Lázaro, el perrete de Tania: el primero de la manada.

Nuestro dog-friendly no empezó con un icono en la web. Empezó con Lázaro. En abril de 2017, en Michelena, la coworker Tania Solla llevaba poco tiempo con un perrito negro en casa. Había conocido el espacio, le había gustado… y Lázaro «pidió» formar parte de la familia coworker. Tania lo propuso al salón con honestidad: quien no estuviera de acuerdo, que lo dijera. La manada dijo que sí —y nosotras abrimos la puerta.

Tania Solla sujeta a Lázaro rodeada de coworkers en el coworking Espacio Arroelo
Tania con Lázaro y la manada coworker: la foto cuenta mejor que cualquier manifiesto.

Lázaro se quedó en el día a día de nuestro salón. No era un adorno: era coworker de cuatro patas. Por eso somos dog-friendly: porque una coworker preguntó a la manada y la manada abrió la puerta.

Lucky: la gracia que conquistó la oficina

Selfie de coworkers de Espacio Arroelo en Michelena con Lucky, el perro de África
Michelena: Lucky también salía en la foto de familia.

Lucky llegó de la mano de África. Venía de un programa de entrenamiento como perro de terapia que entonces impulsaba Os Palleiros, la protectora de Pontevedra: se socializaba a los perros para facilitar su adopción y para acompañar a personas —Alzheimer, infancia con necesidades especiales, y más—. Quien lo entrenaba entonces era Olalla; hoy puedes seguirla a través de su asociación Villa Caótica. Lucky conquistó toda la oficina con su gracia: calmado, sociable, imposible no quererlo cerca de la mesa.

Perrete con chubasquero negro que dice ENJOY RAIN DAY
Llueva o no: en Galicia el perrete también sale con chubasquero.
Primer plano de un perrete melocotón sonriendo a cámara
Sonrisa de cuatro patas: así se siente el salón cuando hay perrete.

Pilita

Hoy, entre quienes vienen a nuestro salón, está Pilita. Se acomoda mientras su dueña Helena trabaja (@heconstela).

Pilita sentada en la alfombra amarilla redonda del coworking Espacio Arroelo
Pilita en la alfombra amarilla del salón.

Lagun, el compañero de Ana

Lagun, perrito rizado gris y blanco, mirando a cámara
Lagun: pequeño, rizado y siempre cerca de Ana.

Lagun es el perrete rizado de nuestra coworker Ana. Ella trabaja los miércoles en Arroelo: llegó para mes y medio a Anceu Coliving en su caravana, se quedó, se mudó… y hoy forma parte del equipo de Rural Hackers con el proyecto La Imaginaria (@la_imaginaria_es).

Cómo venimos con el perrete (convivencia)

Dog-friendly no significa «todo vale». Significa que el perro cabe si cabe la convivencia: respeto a quien trabaja en silencio, a quien tiene alergia o miedo, a la limpieza del salón. Antes de la primera visita, avísanos —como hizo Tania con Lázaro—. Cuéntanos cómo es tu compañero de cuatro patas. Si hace falta, acordamos un tramo tranquilo del día o un rincón.

El resto es lo de siempre en nuestro salón: fibra, salas 4K, Café a la fresca a las 11:30, tarifa clara y una comunidad que se saluda por el nombre —también por el del perrete, cuando toca—. Escríbenos o pásate por Cobián Roffignac: la primera semana sin coste, también si vienes con correa.

Pruébalo

Primera semana sin coste

Ven a trabajar unos días al salón, sin compromiso. Te contamos qué tarifa encaja contigo.