I Edición de Arroelo Chef! Feliz Navidad!!!

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Llegó la Navidad a Arroelo. Con ella la I edición de Arroelo Chef. Cada persona trajo una exquisitez y nuestro jurado de excepción deliberó largo y tendido ante nuestros atentos comensales. Luego la Fiesta del Pongo, cada persona regalaba aquello que tiene en casa bajo la pregunta… ¿Dónde lo pongo????? y así cada coworker volvió a casa con su maravilloso Pongo de otra persona y con una historia única… Sistémicamente lo que a una persona le sobra a otra le viene de perlas

Además, karaoke, peques, globos y muchos abrazos, corazones y alma y amor de Arroelo.

Felices Fiestas!!! Feliz comienzo de año!! Nosotras ya tenemos nuestros regalazo: nuestra familia coworker

La sala 12 os desea Felices Fiestas! por Sabela Muñiz.

En Espacio Arroelo tuvieron la maravillosa idea de juntar en el mismo despacho a 8 mujeres sin aparente conexión; y después de unos meses, ya somos como una familia, con sus más y sus menos, “La tribu de la sala 12”.

Además de momentos de concentración y duro trabajo, también compartimos cotilleos, preocupaciones y momentos de inspiración. Momentos en que una suelta una idea loca o disparatada y el resto contesta, me apunto!

Y como son numerosas las veces que entra algún despitado en nuestra sala preguntando por algún foráneo, decidimos hacer un video de presentación-felicitación, para que no quede dudas de quién habita en la sala 12, “lo mejor de lo mejor”.

“Oportunidad única, primera impresión” por María G. Salvatierra.

En este blog compartimos reflexiones de todos los que forman parte de nuestra comunidad.

Hoy es el turno de nuestra coworker María G. Salvatierra.

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Se está calentito, fuera hace mucho frío. Hay silencio, es por la tarde y 7 enero, seguro que eso influye. Puertas y más puertas. Predomina lo blanco y el silencio. ¿He dicho ya que me asombra tanto silencio? ¿Será que esperaba algo más de ruido? ¿Quizás una fiesta de bienvenida? Se ve que todavía tengo el cuerpo navideño…  Conseguir este espacio ha sido mi lotería de Navidad y hoy cobro el premio que se augura cómodo y acogedor.

Nada de ruido, ni de fiestas,  pero al menos me he sentido “bienrecibida” con esta bienvenida. Estoy en la sala 12 de tropecientas que puedo usar y de otras tropecientas ya ocupadas. Eso me ha dicho África. Entre varias cosas ha insistido en lo del silencio y en lo de evitar andar polos pasillos, parece lógico y una buena norma, aunque a día de hoy espero que se la salten bastante y vengan a visitarme, recordad: sala 12.

Sólo escribo estas líneas para plasmar mi primera impresión porque no volveré a tener otra oportunidad, posiblemente mañana ya no recuerde lo que sentí, lo que vi, lo que pisaron mis pies y escucharon mis oídos.

Ah!! Ya llega más gente. Ya decía yo que aquí tenía que haber movimiento.

En fin, el primer día de treinta y ocho que vendré a esta “casa”. En su día pedí un espacio y me lo dieron, por si me sigue rondando la suerte, pido más cosillas: que conozca a mucha gente, que aprenda (mucho) y enseñe (algo), que vuele agustito mi imaginación y que sobretodo viva y disfrute de la experiencia.

Gracias.

María G.

“Papá, ¿existen los Reyes Magos?”, por Jone Ojeda.

Se acerca la Navidad, y con ella la magia de los Reyes Magos, para pequeñ@s y mayores. Pero, qué hacer ante la pregunta del millón, cuando un niño o una niña empieza a preguntarse si los Reyes Magos existen? Os dejo con un cuento que un pediatra: Rafael Resines, me pasó un día y que ahora quiero compartir con vosotr@s.reyes magos volando

Apenas su padre se había sentado al llegar a casa, dispuesto a escuchar como todos los días lo que su hija le contaba de sus actividades en el colegio, cuando ésta en voz algo baja , como con miedo, le dijo:

–         Papá

–         Sí, hija, cuéntame

–         Oye, quiero… que me digas la verdad

–         Claro, hija. Siempre te la digo – respondió el padre un poco sorprendido

–         Es que… – titubeó Blanca.

–         Dime, hija, dime

–         Papá, ¿existen los Reyes Magos?

El padre de Blanca se quedó mudo, miró a su mujer, intentando descubrir el origen de aquélla pregunta, pero sólo pudo ver un rostro tan sorprendido como el suyo que le miraba igualmente.

–         Las niñas dicen que son los padres. ¿Es verdad?

La nueva pregunta de Blanca le obligó a volver la mirada hacia la niña y tragando saliva le dijo:

–         Y tú,  ¿qué crees, hija?

–         Yo no sé papá, que sí y que no. Por un lado me parece que sí que existen porque tú no me engañas; pero, como las niñas dicen eso…

–         Mira, hija, efectivamente son los padres los que ponen los regalos, pero…

–         ¿Entonces es verdad?- cortó la niñas con los ojos humedecidos- ¡Me habéis engañado!

–         No, mira, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí existen – respondió el padre cogiendo con sus dos manos la cara de Blanca.

–         Entonces no lo entiendo, papá.

–         Siéntate, Blanquita, y escucha esta historia que te voy a contar porque ya ha llegado la hora de que puedas comprenderla- dijo, el padre, mientras señalaba con la mano el asiento a su lado.

Blanca se sentó entre sus padres, ansiosa de escuchar cualquier cosa que le sacase de su duda, y su padre se dispuso a narrar lo que para él debió de ser la verdadera historia de los Reyes Magos:

Cuando el Niño Jesús nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron al Portal para adorarle. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que e l más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:

–         ¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños y niñas del mundo y ver lo felices que serían.

–         ¡Oh, sí!- exclamó Gaspar- Es una buena idea, pero es muy difícil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo.

Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó:

–         Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños y niñas. Pero sería tan bonito.

Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento, sonrió y su voz se escuchó en el Portal:

–         Sois muy buenos, queridos Reyes Magos, y os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme: ¿qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños y niñas?

–         ¡Oh! Necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño y niña que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos, pero no podemos tener tantos pajes, no existen tantos.

–         No os preocupéis por eso – dijo el Niño- Yo os voy a dar no uno sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo.

–         ¡Sería fantástico! Pero, cómo es posible- dijeron a la vez los tres Reyes Magos con cara de sorpresa y admiración.

–         Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben querer mucho a l@s niñ@s?

–         Sí, sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje- respondieron cada vez más entusiasmados los tres.

–         Pues decidme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y niñas y los conozca mejor que sus propios padres y madres?

Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que el Niño Jesús estaba planeando, cuando su voz de nuevo se volvió a oír:

–         Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los tres Reyes Magos de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, yo ordeno que en en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres y madres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte regalen a sus hijos e hijas los regalos que deseen. También ordeno que, mientras l@s niñ@s sean suficientemente mayores para entender esto, los padres y madres les contarán esta historia y  a partir de entonces, en todas las Navidades, l@s niñ@s harán también regalos a sus padres en prueba de cariño. Y recordarán que gracias a los Tres Reyes Magos todos son más felices.

Cuando el padre de Blanca hubo terminado de contar esta historia, la niña se levantó y dando un beso a su padre y su madre, dijo:

–         Ahora sí lo entiendo todo papá. Y estoy muy contenta de saber que me queréis y que no me habéis engañado.

Y corriendo se dirigió a su cuarto, regresando con su hucha en la mano mientras decía:

–         No sé si tendré bastante para compraros algún regalo, pero para el año que viene ya guardaré más dinero.

Y tod@s se abrazaron mientras, a buen seguro, desde el Cielo, tres Reyes Magos contemplaban la escena tremendamente satisfechos.

Desde Espacio Arroelo, donde se respira energía positiva por los cuatro costados, desearos un 2014 lleno de cosas simples que sepamos convertir en extraordinarias, de proyectos llenos de éxito, de sonrisas en el día a día y de sueños cumplidos, todo ello regado de salud y prosperidad.

Un abrazo, Jone.