“Consejos de papá” por Melissa Durand.

Junio siempre fue un mes muy importante en mi familia, ya que no solamente se celebra el Día del padre el tercer domingo de junio, sino que es el mes del cumpleaños de mi hermano y mi padre. De hecho, un día como hoy nació mi padre, y con tanta distancia de por medio, se me hace imposible no tenerlo muy presente en mi pensamiento hoy. Es por ello que quiero compartir con ustedes 7 consejos de ahorro/emprendimiento que me enseñó con su ejemplo.

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  1. TEN CONTROL DE TU PRESUPUESTO

Quienes fueron algún día a mi casa siempre recordarán cuadernos o libretas cerca de la mesa, y es que lo que ellos no saben es que los cuadernos no eran míos. Mi padre no era un fanático de las hojas de Excel ni tenía un gestor que le lleve las cuentas, pero eso nunca le impidió saber lo que ganaba y lo que gastaba. Cada noche, después de la cena y mientras la familia veía la televisión, él sacaba su libreta y empezaba a anotar cada gasto que tuvo durante el día y lo que cobró de sus pacientes… ¡un perfecto estado de cuenta diario! Y no sólamente eso, sino que luego lo contrastaba con el dinero que llevaba en el bolsillo para ver que las cuentas cuadraban y no se había olvidado de nada.

  1. NO GASTES MÁS DE LO QUE TIENES

Cuando somos niños, es imposible no querer el juguete de moda o ver que un amigo lo tiene e insistir por él. Recuerdo que una de mis primeras lecciones fue saber el valor real del dinero ya que veía diariamente como papá y mamá marchaban a trabajar todo el día, pero siempre me traían algo, por muy sencillo que fuese. Luego, con el paso de los años y el incremento de la estabilidad laboral de mis padres, los regalos mejoraron, pero siempre en proporción de la estabilidad familiar. Lo más increíble es que aprendí a darme cuenta de cuándo se podía dar un capricho y cuándo no.

  1. APROVECHA LAS BUENAS RACHAS.

Es verdad que no debemos gastar más de lo que tenemos, pero algunas veces es imposible no adquirir alguna deuda. Para mi padre, el momento fue cuando quiso que tengamos un hogar propio y dejar de pagar alquileres, fue así como ingresó en la aventura de la hipoteca. Según fue mejorando su condición laboral, algunos meses pagaba dos cuotas o se acogía al mes de cuota libre. Y cuando por fin logró ahorrar lo suficiente, fue al banco y liquidó el importe pendiente, logró reducir su hipoteca a 40 años en 10 años.

  1. ROMA NO SE HIZO EN UN DÍA

Como les conté en el punto anterior, mi padre logró pagar por anticipado su hipoteca ahorrando. Pero eso no se logró en un día, el punto dos y el tres están muy relacionados con este. Durante mucho tiempo nos privamos algunos caprichos para poder ahorrar, nunca dejó de aportar lo primordial para la familia, pero poco a poco fue ahorrando y siempre buscando formas de mejorar sus ingresos. Mientras todos aquello pasaba yo crecí y puedo decir que estoy muy agradecida de haberlo visto, porque me di cuenta que lo bueno se toma su tiempo y no debemos agobiarnos por eso, hay que mantener la mirada fija en la meta.

  1. PLANIFICA LA SEMANA Y VE AL MERCADO

Mi papá siempre fue un enamorado del mercado e ir a preguntar a su casero cuál era la fruta de la semana y la que mejor estaba. Cuando era pequeña no existían los supermercados como los conocemos ahora así que el fin de semana tocaba ir al mercado. El viernes por la tarde mis papás hacían una lista de compra para guiarse al día siguiente. En esa lista había mucha fruta, verdura, carne y pescado según nos lo pudiésemos permitir. Aún recuerdo su frase de siempre “come calidad hijita”.

  1. EL TRABAJO ES UN HIJO MÁS

Mi papá es médico pediatra, eso hizo que siempre pueda trabajar para el Estado y de paso yo me conozca muy bien los hospitales. Pero, con el paso de los años, mi papá se embarcó en la aventura del emprendimiento e inauguró su consulta privada y fue allí donde vi el cambio más grande. Cada día tenía un horario fijo para su consulta y cuando digo cada día me refiero a eso, de lunes a domingo. No es que siempre fuese cantando y sobre un arco iris rumbo al trabajo, ya que había días que estaba especialmente cansado después de una guardia, pero cuando le insistíamos porque se quede en casa nos decía “hay que trabajar hijita que sino ¿quién va a cuidar a mis pacientes?”

  1. SIEMPRE RECUERDA DE DÓNDE VIENES

Termino con esta porque para mí fue mi broche de oro. Como les contaba antes, mi papá trabaja de lunes a domingo en su consulta privada y tiene que desplazarse 45 minutos diarios para llegar y otros 45 para volver. Pasados muchos años y cuando (a mi parecer) estábamos relativamente estables, le pregunté a mi papá porque no dejaba esa consulta tan lejos y ponía una en el centro y que seguro le pagarían más. Actualmente, se me hace un nudo en el estómago recordar que le hice esa pregunta a mi padre, porque su respuesta fue una lección de vida. Mi padre me respondió, “hijita, yo no quiero dejar mi consulta. Esos pacientitos confiaron en mí cuando yo no era nadie, cuando era un médico joven que no era ni de aquí y no tenía nada más que mi camilla y un par de sillas. Si yo me enfermo y no puedo ir un día, ellos prefieren volver otro día y no cambiar de médico, a veces incluso vienen ellos aquí a la casa si no puedo viajar allá. Y eso hijita hay que cuidarlo, a esos pacientitos hay que cuidarlos y quererlos”. Después de eso, aprendí no sólo a respetar la decisión de mi papá, sino que le cogí el mismo cariño a sus pacientes, al fin y al cabo, esos pacientitos me dieron de comer cuando era niña y le dieron una oportunidad a mi papá. Ahora, que la emprendedora soy yo, quiero dar ese mismo cariño a mis clientes, como me enseñó papá.

Hoy estoy muy lejos de mi papá, pero creo que el mejor regalo que podemos dar a alguien es llevarlo en nuestro corazón y por eso quise compartir con ustedes estas 7 lecciones que aprendí de él y así homenajearlo en su mes.

¡FELIZ CUMPLEAÑOS PAPI, GRACIAS POR TODO!

Un abrazo,

Melissa.