Descubrimos, compartimos y nos transformamos… por África Rodríguez.

Con nuestra familia de Road4World

Con nuestra familia de Road4World

Bajo el lema Descubre, Comparte, Reinventa nos fuimos cuatro coworkers (Noela, Edu, Óscar y África) a Valencia al III Foro de Innovación Social.

Y de allí volvimos transformados y con unos regalos inspiradores que queremos compartir:

  • La visión de María Elisa Bernal tras muchos proyectos sociales de la CEPAL nos permitió empezar a “transformarnos a través de sus reflexiones: considera que para fortalecer la democracia es fundamental la participación ciudadana y promover la réplica creativa. Además cree que el éxito de un proyecto de innovación social está intimanete relacionado con que genera un elevado nivel de asociatividad.
  • Con nuestra familia de Road 4 World nos emocionamos  pues hablaron de nuestra familia coworker y del día que tuvimos la oportunidad de conocernos en Pontevedra. Emoción máxima al cuadrado 🙂 Como siempre nos inspiraron con proyectos tan bonitos como Plant for the planet

 

  • Descubrimos el Proyecto Soy mamut una iniciativa canaria de innovación social. Destacamos su proyecto Ruta7A un proyecto que busca empoderar a los jóvenes a través de experiencias reales que generan un impacto emocional en ellos y que les aporten habilidades y competencias relacionadas con la solidaridad, la justicia social, la sostenibilidad y el bienestar emocional.  Además desarrollan otros programas dignos de réplica cretiva 🙂Con Javier Fernández de Soy Mamut
  • Nos impresionó Yolanda Domínguez que promueve la innovación y el arte social. No dejéis de ver su documental Poses y Accesibles y Accesorias. Defiende la dimensión colectiva del arte que hace comunidad y activa a las personas.
  • Orgullo galego con María Almazán de Latitude: modelo gallego de empresa textil sostenible. Conectan 5 talleres en red desde Galicia. No dan la espalda a la realidad y su objetivo es que esté todo en equilibrio. Y su lema nos encandila “hacemos ropa normal para gente especial”.
  • Carlo Rotti: nos hizo replantearnos el valor de la conexión… Nos quedamos con un ejemplo muy llamativo…  Cuando en  MIT se abrió wifi y el alumnado dejó de trabajar en las aulas cerradas para trabajar en los jardines. Y también nos llevamos como regalo su inspiradora frase: Technology is the solution, “what” is the problem.

 

Y así de final de fiesta acabamos disfrutando de un concierto con una cervecita de esas de “Alegría de Vivir” “a la fresca” sounds. Hasta el próximo año sin duda.

Gracias coworkers por disfrutar, compartir, transformarnos, inspirarnos y ayudarnos a descubrir la Laguna del Hito (pero eso ya en otro post) 🙂

“Mis 2 años en Arroelo” por Monse Torres.

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Todos estamos hechos de pedacitos, de lo que vamos viviendo, de nuestras experiencias, de lo  que nos aportan las personas que forman parte de nuestra vida…. y desde que estoy en Espacio Arroelo he crecido! porque ahora… estoy hecha de muchos más pedacitos que antes!!!

Los primeros pedacitos vinieron de la mano de África y María, me apoyasteis mucho en mis inicios y así mis primeros clientes vinieron de vuestra mano. En el plano personal, ni que decir, siempre tendré un GRACIAS enorme para las dos…por lo que sois, por como sois, por como habéis sido conmigo…

Los siguientes pedacitos fueron viniendo de mis compañeros coworkers, jamás había estado en un entorno en el que hubiera un bullicio semejante de ideas, creatividad, pasión, energía, ganas, GENEROSIDAD…y eso es algo increíble, cuánto he aprendido de vosotros…

Haciendo un balance de estos dos años tengo que decir que me encanta haber elegido vuestro espacio para mi consulta de nutrición y que sigo sintiendo la misma sensación cada día al entrar por la puerta… ESTOY DONDE QUIERO ESTAR.

Monse Torres

 

“Pack Bienvenida Espacio Arroelo” por Inés Fernández.

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Foto de Patricia Maquieira

Me acuerdo hace ya unos pocos cienes de años, cuando cubrí un formulario con mis datos, para unos de estos eventos importantes que recuerdas toda tu vida, queriendo o no. En el apartado de profesión, mi contestación fue “becaria”. Aquello en aquel momento para mí, era mucho más que ser un currito a coste de risa desempeñando labores de un técnico, era formar parte de un colectivo de “parados preparados” con toda la ilusión del mundo por ejercer nuestra profesión, y que además, aún creíamos en los pajaritos preñados.

El ciclo de la vida me abruma, aquí estoy de nuevo, he rellenado unos cuantos formularios, de esos también que marcan, aunque no tanto, y por cuestiones de exigencia de los mismos, he tenido que ser coherente con el desempeño de mis funciones, pero, en estos momentos, en mi casilla de profesión pondría “coworker”. Y leedlo despacio, con entonación, y cara de chulería. “COWORKER EN ESPACIO ARROELO”.

De nuevo, hay mucho más detrás de esa frase, es también una declaración de intenciones, es una forma de vivir, de compartir conocimiento a cambio ¿de nada en muchas ocasiones?, de colectivo emprendedor, inconformista pero que se manifiesta trabajando muy duro para abrirse paso en un mundo de trabajadores de molde, y no de piezas únicas, como somos los coworkers.

Cuando entras en Espacio Arroelo se respira distinto, no necesitas período de adaptación, porque siempre has querido trabajar en un sitio así, ¿a que sí?. A mí me ha pasado. Alucinas con la lista de prestaciones, pero no de las de “disponibilidad de espacios, medios, etc..”, sino las que tienen que ver con la convivencia, con el sí a las iniciativas, con el reponer café o invitar a bollos sin que haya lista de morosos, a poder mostrar tus sentimientos en casi todas las variedades y a soñar para crear porque aquí es natural.

Gracias por el PACK de bienvenida que habéis creado en este Coworking, y gracias a toda la comunidad de coworkers por vuestras contribuciones para que todo fluya.

Os dejo mi formulario:

“Sembrando innovación social desde Croacia” por Maca, Vero y Noela.

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Como todas las grandes historias de ARROELO, todo empezó con un co-café…

Quién nos iba a decir que una videollamada con Edo (Asociación Cultural Sende) nos iba a llevar a Novi Marof, un pequeño pueblo de Croacia.

Ya en el avión de vuelta y después de 7 intensos días, venimos cargadas de ilusión al descubrir que hay empresas que desean y quieren trabajar de otra manera.

Son las llamadas empresas sociales. Empresas como Humana Nova y ACT Groupa, que repercuten parte de sus beneficios en la sociedad de diferentes maneras.

Durante este Training Course (Erasmus+) hemos compartido experiencia y conocimiento con 30 personas de diez paises diferentes (Lituania, Grecia, Portugal, República Checa, Croacia, Rumanía, Polonia, Eslovenia, España y Macedonia) y, de la mano de Armen Tatarevic y Dario Zmegac (Asociación Mladi za Marof), hemos logrado comprender cómo funcionan este tipo de empresas, así como saber cómo implementarlas en cada uno de nuestros países de procedencia.

A través de los distintos talleres propuestos por los facilitadores de  #EUgoesWISELY, hemos podido desarrollar de forma amena y divertida diferentes competencias: habilidades sociales, trabajo en equipo, creatividad, innovación, liderazgo, gestión del tiempo, etc. En algunos de estos talleres, tuvimos la suerte de contar con gente de la zona, que compartió con nosotros parte de su cultura, además de poder visitar diferentes lugares emblemáticos, como el castillo de Trakošćan o Varaždin, antigua capital de Croacia.

Muchas gracias a Espacio Arroelo y a Sende por darnos la oportunidad de vivir esta experiencia y estaremos encantadas de volver a repetir proyectos similares.

Un abrazo,

Macarena, Noela y Verónica.

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“Así fue Rails Girls Galicia” por África Rodríguez.

Nuestro coworker Orestes Carracedo dixit… “Cuando llegué a Espacio Arroelo a principios de 2015, una de las co-jefas, me preguntó “¿organizamos un Rails Girls?” casi el primer día. Casi un año más tarde, en 2016 África convenció a otra recién llegada, Ana Cidre y empezaron los preparativos
Así fluyen y nacen las iniciativas cuando queremos hacer cosas que nos inspiran…
Todo el equipo de coworkers y mentores de Rails Girls Galicia vamos a continuar. Queremos seguir poniendo de nuestra parte para lograr una mayor inclusividad en la comunidad del software 🙂
Gracias Big team Ana Cidre Diego Pino Garcia Orestes Reyes Oscar TorresTrini Campos, Javier San Román y Jesús Sayar por hacerlo posible.
#compartetalento #orgullocoworker

“Programarnos para aprender” por Sandra Barral.

img_20161022_190803¿En qué se parece un taller de programación a la vida?

En mucho. Tienes expectativas, pero no garantías. Las cosas no siempre salen como se planean, aunque eso no significa, necesariamente, que salgan mal. Si insistes lo logras. La actitud marca la diferencia. Lo importante es atreverse. Siempre hay buenas sorpresas que agradecer. La colaboración es clave, ¡y además es divertida!

El primer Rails Girls Galicia, que convocaba a los interesados en darse un chapuzón tecnológico, ofrecía una provocativa iniciación en el lenguaje de programación Ruby y el framework Ruby on Rails. Como aclaraban que no importaban la edad o la profesión, sino sólo tener ordenador, curiosidad y ganas de jugar, me apunté sin pensarlo.

El tiempo pasa rápido cuando lo pasas bien. Así que el sábado 22 de octubre se fue volando entre cafelitos, comida, merendola, juegos y, cómo no, mucho código. ¿El escenario? Espacio Arroelo. ¿Los protagonistas? Gente con hambre de aprender, algunos con kilómetros de experiencia en programación, otros casi en la línea de partida, pero con osadía suficiente para asomarse -sin sentir vértigo- en los laberintos de esos lenguajes que se esconden detrás de tantas rutinas de la vida moderna.

Y nos asomamos. Todos. Los frikis, los neófitos, los curiosos. Unos incluso para recordar lo que es un pantallazo azul. Otros para experimentar, por ejemplo, cómo te puedes perder sin pararte de la silla, y de la misma forma encontrar la ruta. Sin duda, el momento más emotivo de la jornada fue el cierre, cuando nos sentamos en el suelo con el objetivo de compartir aquello que nos llevábamos del taller. Hicimos un gran círculo de comentarios positivos: agradecimiento, ganas de más, intención de repetir, motivación, charlas nutritivas con gente interesante, risas, anécdotas. ¿Qué me llevo de un sábado diferente? En principio una reflexión que trasciende el hecho tecnológico, o que lo asume como excusa para poner la lupa sobre algunas “normalidades”.

Es normal que nos desanime ir a ciertas actividades sin compañía, es normal que temamos preguntar en público, es normal que los obstáculos nos despierten ganas de abandonar, es normal que lo nuevo nos inquiete, hasta es normal que a ratos pensemos que estamos solos en nuestras aficiones. Pero si hacemos caso omiso a todo eso que suele ser normal, lo que pasa es algo como Rails Girls. Romper con lo habitual nos permite conocer gente de la que podemos aprender, personas que pueden inspirarnos o a las que podemos ayudar. Preguntando aprendemos más rápido. Si le plantamos cara a los obstáculos aprendemos que tenemos el poder de superarnos. Aprendemos ante la novedad, y no sólo ganamos conocimientos sobre temas específicos, sino que aprendemos de nosotros mismos y por el camino vamos encontrando a otros con los que compartimos intereses.

Y quizás esa sea la gran moraleja de un día de programación: la apertura al aprendizaje genera inevitablemente aprendizaje. Y esto, tarde o temprano, influye positivamente en nuestras vidas. Los estudios psicológicos y neurológicos demuestran que una experiencia óptima es aquella que involucra retos, enfoque de la atención, uso de las propias capacidades y sensación de logro. De modo que iniciativas como Rails Girls representan una oportunidad para enriquecernos desde muchos puntos de vista.

Nuestros cerebros son máquinas muy potentes, así que empecemos por programarnos concienzudamente para aprovechar todo lo que la novedad puede aportarnos. Si ya hemos instalado la aplicación “curiosidad” en nuestro espíritu, entonces la tarea pendiente es alimentarla, actualizarla, usarla a diario, compartirla, y siempre tener presente los beneficios de un “¿por qué no?”.

Sandra Barral.

“El trabajo como fuente de felicidad” por Sandra Barral.


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Como castigo por su desobediencia, Adán fue expulsado del paraíso y condenado por Dios a ganarse el pan con el sudor de su frente. Implicaciones religiosas al margen, el pasaje 3:17 del Génesis parece explicar cómo es entendido el trabajo en la mayoría de las culturas que han alcanzado la complejidad de “civilización”: como un castigo.

Trabajar es una actividad que muchos preferirían evitar, pero sin la cual no podríamos sobrevivir. Paradójicamente, estudios psicológicos han demostrado que el trabajo es una de la principales fuente de “flujo”, un estado que se ha asociado con la felicidad. La experiencia de flujo, esa en la cual las personas se hallan tan inmersas en la actividad que realizan que nada más parece importarles, es tan placentera en sí misma, que el individuo se involucra aunque tenga un gran coste y porque indudablemente sabe que habrá ganancias importantes.

Todos hemos experimentado ese estado en el que nos olvidamos del tiempo y los problemas desaparecen, en el que nos invade una estimulante sensación de trascendencia, o en el que nos descubrimos fuertes, en la cima de nuestras habilidades. En ese momento estamos en flujo, y de allí deriva lo que el psicólogo Mihály Csíkszentmihályi ha denominado “experiencia óptima”.

Csíkszentmihályi, quien ha estudiado durante décadas la felicidad, el disfrute y el bienestar subjetivo, concluyó que, contrariamente a lo que pudiese pensarse, la experiencia óptima no es resultado de momentos pasivos, receptivos o de relajación, sino de esfuerzos voluntarios por lograr una meta, que suponen un reto físico o mental no necesariamente placentero. En el largo plazo, la experiencia óptima suma un sentido de maestría y de participación consciente en el sentido de la vida.

Si pensamos en el trabajo como una imposición, una limitación o una transgresión de la libertad, lo evaluaremos como una causa de infelicidad. Por el contrario, si lo percibimos como un desafío para desarrollar nuestras capacidades, como una camino hacia nuestras metas, como una oportunidad para crecer y realizarnos, el trabajo será fuente de satisfacciones trascendentales.

¿Y si mi trabajo no me gusta en lo absoluto?

No es un secreto que ser feliz no depende de eventos externos, sino de cómo los interpretamos. Si aprendemos a gestionar las experiencias internas seremos capaces de determinar la calidad de sus vidas, porque un estado de armonía interior permite disfrutar cualquier cosa que se haga, aun cuando pueda resultar tediosa o difícil. Las personas que logran este estado difícilmente se aburren y pueden tomarse con calma cualquier situación. Cuando antes nos demos cuenta de que la calidad de la experiencia en el trabajo puede transformarse, más pronto podremos sacar el máximo provecho de esta importante dimensión en nuestra vida en términos de experiencia óptima.

¿Cómo hacerlo?

Controlar la información que dejamos entrar en nuestra mente, utilizar de manera estratégica la atención, aprender a engañar al caos, encontrar un propósito y forjar resoluciones, son algunas de las estrategias.

¿Algo más?

Pues sí. Es crucial conocernos a fondo para encontrar significado en lo que hacemos, para poder lograr esa armonía interior que es terreno fértil para que la felicidad florezca. También es importante desarrollar una personalidad autotélica; es decir, una personalidad que tiene metas autónomas, que está automotivada, y que es capaz de mantener su equilibrio interno ante los desafíos de la vida.

La experiencia óptima en el trabajo supone focalizar la atención y el uso de habilidades. En tal sentido, debemos tener en cuenta que nos sentiremos bien cuando los retos se correspondan con nuestras destrezas. Si el reto es demasiado alto caeremos en estados ansiosos y nos frustraremos, y si es demasiado bajo nos aburriremos pronto.

La gente que se encuentra satisfecha con su vida laboral trabaja en objetivos que potencian sus capacidades y hacen su rutina estimulante. Si por determinadas circunstancias de la vida nos vemos en un trabajo que no nos satisface, apostando a las herramientas de la personalidad autotélica sin duda lograremos salir fortalecidos del trance.

La felicidad no es algo que sucede, no es el resultado de la buena suerte o algo que pueda comprarse con dinero o con poder. Se trata de una condición vital que cada persona debe preparar, cultivar y defender individualmente. Y nadie ha dicho que sea fácil. Se requiere determinación y disciplina.

Perseguir un propósito profesional con resolución, haciendo encajar experiencias diversas en un plan macro se traducirá en una vida laboral con sentido. En tal escenario, al final de un día duro o de una temporada exigente, muy a pesar del cansancio o los sinsabores, podremos sentirnos bien con nosotros mismos; seguramente fortalecidos.

La experiencia de flujo que resulta de usar nuestras habilidades conduce al crecimiento, y este a una sensación de plenitud. Así que la felicidad en el trabajo es cuestión de una búsqueda, que parte de reconocer nuestros talentos y aquello que nos apasiona, y de tener la inteligencia y fortaleza para controlar lo que pensamos sobre aquello que sucede, sin olvidar nunca que una persona feliz no es alguien en determinadas circunstancias, sino una persona con determinadas actitudes.

Un abrazo.

Sandra Barral.

pd. Si queréis charlar sobre este tema os espero en la Arroelada gratuita del jueves día 6 de 11.30 a 13.30 aproximadamente. Podéis inscribiros a través de mi email en sandrabarral@gmail.com.

“La vida es como una partida de cartas” por África Rodríguez.

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Hay experiencias que sólo se pueden explicar si las vives… Todo lo aquí escrito no refleja ni un 10% de lo que se siente en el Festival Inspira que organiza Álvaro Sanz​ y Expedición Polar​… Un grupo de tres coworkers ( Óscar Torres, ​ Berta Mariño​ y África) nos fuimos a vivir un festival de sensaciones, con música, arte, personas que te inspiran en un entorno inigualable, Siurana de Prades… No conoces el programa hasta que empiezan a sorprenderte desde tu llegada… Amaneceres fotográficos, conciertos en acantilados al amanecer, visitas inspiradoras al anochecer, excursión de estrellas, talleres de ceremonia del té, de fotografía con iphone, de construir cabañas de madera, de historias al azar, de expresión corporal, de lego para adultos, de autorretrato ilustrado…

Conocimos historias inspiradoras…

1. Juan Sisto​ recorrió el mundo durante dos años y medio con su bicicleta y su proyecto Horizonte Norte. Lo más importante de su viaje: las personas 🙂

2. El proyecto solidario de Andrés para ayudar a recuperar la dignidad de los animales con Fotopets​

3. Martín apasionado fotógrafo colodionista.

4. Andreu, una persona que lo dejó todo para ser pastor en Siurana. De maestro a pastor. Nos quedamos con su teoría de que la vida es como una partida de cartas. “No puedes no jugar, en cada momento has de jugar con la baraja que te ha salido. La derrota no es una opción, en todo caso te la encuentras”.

5. Toni Mañach de la Escuela Superior de Diseño, persona divertida, ocurrente y apasionada por el diseño, un debate abierto y reflexivo… “Las preguntas que no nos hacemos son oportunidades que perdemos… El truco siempre está en conocer para generar nuevas relaciones… ” Y su táctica de hacer morir a nuestras creaciones para renacer, para evolucionar siempre…

6. Toni Arbonés que ha escalado y abierto más de 1000 vías en todo el mundo. “Sigue tus sueños hasta donde te quieren llevar. Lo importante es confiar en tu qui, tu energía interior… La verdadera confianza en ti mismo”.

… y otras personas que nos hacen seguir creyendo y apostando por crear el mundo que queremos… Ni más ni menos… Si quieres puedes crearlo… Triunfar en la vida es triunfar en ti mismo…

Gracias a toda la organización, nos vemos el próximo año.

Un abrazo.

África.

“Feliz día internacional del coworking” por África Rodríguez.

Expedición Rumanía Estoy en Rumanía con nuestros coworkers Óscar, Macarena y Melissa. Los tres formamos parte del equipo español (junto con Koki) de un proyecto europeo sobre cómo promover y potenciar la iniciativa en la gente joven junto con otras personas de Portugal, Croacia, Bulgaria, Rumanía y Eslovaquia. Lo hacemos desde Bodo, un pueblo muy pequeño de Rumanía. Estamos aquí gracias a las bonitas sinergias que surgen entre coworkings, en este caso con nuestros amigos de Sende.

Hoy es el día internacional del coworking. Me viene a la cabeza reiteradamente una cita al pensar en todo lo que nos aporta nuestra familia de coworkers y amigos que nos acompañan a cada paso…

“El coraje no es la ausencia de miedo, sino decidir que hay otra cosa que es más importante que el miedo” (Ambrose Redmoon).

Gracias coworkers y feliz día.

Un abrazo 🙂

África.

 

“Lo que más me gusta es estar con los coworkers” por Ceci De los Santos.

CECILIA DOS SANTOS, atención al cliente.

CECILIA DOS SANTOS, atención al cliente.

Mi nombre es Cecilia De los Santos, tengo 30 años. Dicen de mí que soy una persona alegre y dinámica. Me gusta mucho relacionarme con la gente, por ello he trabajado cara al público en hostelería, y, gracias a mi formación como masajista, también como auxiliar en el Centro de día Saraiva. Además, he tenido la experiencia de servir desayunos a gente sin techo que lo necesitaba…
Desde 2015 soy participante del Servicio de Empleo con Apoyo de la entidad Down Pontevedra “Xuntos”, a través de cual he conocido Espacio Arroelo, y dónde lo que más me gusta son las personas coworkers! Aquí soy una más y me encargo de la atención y recepción de clientes, de mantener todos los espacios ordenados y ayudar a África y María en tareas de gestión, logística y administración para el buen funcionamiento del Coworking.
Mi gran afición es la artesanía y estoy dispuesta a compartirla con vosotros y que fluyan momentos de creatividad!

Un abrazo.

Ceci.