“Contar historias para sumar éxitos” por Sandra Barral.

Si entendemos al liderazgo como la capacidad para conectarse con los corazones y las mentes de los demás, a fin de inspirarlos hacia el resultado deseado, es imposible no pensar que de alguna forma todos tenemos que cultivar el líder que hay dentro de nosotros…

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¿Qué harías si un perfecto extraño, apenas después de 45 minutos de conversación, te ofreciera vivir en su casa gratuitamente a cambio de que le hables en español?

Una simple pregunta, su respuesta y la manera de vincularla en la retórica profesional pueden marcar la diferencia a la hora de apuntarte logros en el escenario laboral.

El ritmo de los negocios y de la vida moderna exige que encontremos la forma más efectiva de comunicar. La clave a la hora de transmitir información radica en hacerlo de tal manera que pueda dejarse una impresión contundente en la audiencia, para que esas personas deseen sumarse a las ideas que les proponemos.

Como expositores (bien seamos asesores, vendedores, jefes o miembros de un equipo) nuestro objetivo debe ser inspirar al público hacia un resultado deseado. En otras palabras, la meta no es simplemente dar información, sino lograr que nuestros interlocutores “respiren” nuestra pasión, energía y visión, para así despertar en ellos una motivación intrínseca que favorezca decisiones y acciones a nuestro favor.

Una audiencia motivada facilita mucho el trabajo, y para hacerlo contamos con una herramienta tan antigua como efectiva. Durante más de 27.000 años contar historias ha sido un método de comunicación fundamental, se trata de una habilidad que trasciende el idioma, la cultura y las fronteras geográficas; es universal y pertinente en casi todas las situaciones comunicacionales.

Así como la ciencia ha demostrado que nuestros cerebros están equipados para escuchar y contar historias, el tiempo ha probado que lo hacemos efectivamente desde la época de las primeras pinturas en las cavernas. En tal sentido, la doctora Pamela Rutledge, quien desde hace más de 30 años estudia la comunicación persuasiva y la eficiencia de los mensajes, señala que “las historias simbolizan la forma en que pensamos, cómo le damos sentido a la vida. Llámense esquemas, guiones, mapas cognitivos, modelos mentales, metáforas o narrativas, las historias son la forma que usamos para explicar cómo funcionan las cosas, cómo tomamos decisiones, cómo persuadimos a otros, cómo comprendemos nuestro lugar en el mundo y definimos y enseñamos los valores sociales.”

Incluir historias personales en el discurso profesional es una estrategia muy potente. Sin duda, todos tenemos anécdotas o experiencias que podemos usar para respaldar nuestros mensajes clave. Piensa por un momento: qué no saben los demás acerca de ti y que si lo supieran conectarían contigo de una forma más auténtica y sólida.

Usar nuestras propias historias de manera estratégica a la hora de comunicar permite inspirar a quien escucha y ayuda a construir confianza. En el caso de una presentación, si le preguntamos al expositor cuál es el objetivo de la misma, normalmente responde “explicar” – es decir, “necesito comunicar esta información” o “necesito comunicar este mensaje”. El problema es que la “explicación” o la “comunicación” muchas veces carecen de pasión. Si esa es la única intención, podría caerse inconscientemente en la monotonía o en un estado de poca energía.

De allí la importancia de las historias y de encontrar un propósito apasionado para nuestra comunicación, una intención que llegue a la audiencia y pueda generar un determinado efecto en ella. Esto supone, ante todo, trabajar la presencia de liderazgo, llegar a un nivel de autoconocimiento que nos permita aprovechar nuestras fortalezas y experiencia. Practicar y darle rienda suelta a la creatividad hacen parte del proceso.

¿Algunos tips?

  • Limita tu presentación a un máximo de tres ideas principales.
  • Revive la historia de manera visceral. Eso permite que el público se conecte. emocionalmente con el contenido y la experiencia.
  • Proporciona muchos detalles sensoriales; por ejemplo, mostrar qué sabor, olor, aspecto, sonido, sensación táctil, tenían las cosas.
  • Usa el tiempo presente para darle más fuerza a la historia.
  • Involucra a tu audiencia.
  • Innova: ¡lánzate al agua!

Precisamente para practicar técnicas de comunicación que nos permitan contar historias inspiradoras, hemos organizado un taller sobre comunicación efectiva en el que haremos ejercicios para aprender a integrar experiencias de vida e información, de manera de construir un mensaje potente que nos ayude a lograr nuestros objetivos. Si te apetece saber más al respecto puedes revisar los detalles aquí.

Por cierto, acepté la propuesta del extraño que terminó siendo un gran amigo. Viví nueve meses en Alemania sin pagar alquiler, hice un revelador curso intensivo de alemán, conocí gente maravillosa de distintos países, aprendí mucho sobre mí misma, sobre otra cultura y sobre la importancia de un “por qué no” como puerta a nuevas oportunidades de enriquecimiento personal y profesional. En fin, que no me comió el lobo!

Moraleja: estar abiertos y esperar lo mejor es el primer paso para que cosas buenas sucedan.

Colorín clorado, este post se ha acabado.

Sandra Barral

“Miedo a volar” por Mónica Miranda

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Cuando sientes que está todo en calma y sin embargo tu mente no te deja relajarte. No te quedes quieto esperando, enséñale a tu cuerpo quien manda. Baila, ríe, queda con amigos, disfruta del momento y los objetivos conseguidos. O simplemente disfruta de la calma que da haber librado una batalla. Y crea todo aquello que te permita “estar”, disfrutar del día a día. No esperar que la vida sea una línea recta sin sobresaltos, porque lo que pierdes es más importante, te pierdes de vivir intensamente. De disfrutar las alegrías y las tristezas. Pero siempre analizando situaciones, aprendiendo de las reacciones que tienes frente a diversos momentos de la vida. Conociéndote, aprendiendo lo que te gusta, lo que quieres y sobre todo lo que no quieres. Muchas veces nos da miedo coger las riendas de nuestra vida, porque en el fondo es más fácil que alguien te dirija y si te equivocas echar la culpa a alguien externo. Pero cuando tienes tú las riendas, algo maravilloso se crea, aprendes que la felicidad comienza en ti, y no le das las llaves de tu felicidad a nadie, empiezas a crear relaciones sanas, no basadas en la dependencia, ni el apego. No buscas la felicidad externa y sólo te queda aprender de las personas que van pasando por tu vida. Y sobre todo algo que le doy mucho valor, no pierdes tu esencia, al no tener la necesidad de alagar ni ser alagado, no tienes miedo de mostrarte tal y como eres, no dejas de hacer cosas porque los demás no las valoren, las haces porque eres así porque a ti te hace feliz el hacerlas.

Al vivir bajo tus criterios y tu intuición sientes como que estás en sintonía contigo, como si tu cuerpo flotara, los miedos se hacen más pequeños y disfrutas más de la vida. Empiezas a darle valor a todo aquello que haces y conviertes tú día a día en un día lleno de oportunidades. Tu trabajo se vuelve distinto y donde antes veías rutina ahora ves momentos llenos de posibilidades. Cuando estás en un momento de parón profesional, y ves que la vida es injusta y que no sabes cómo vas a remontar. Párate a redescubrirte, innova cambia de círculos profesionales, hazte un curso (Los hay gratuitos). Únete a grupos de profesionales en búsqueda de empleo, amplía tu red de contactos. Sólo tengo algo claro, en casa derrotado no te llegan las oportunidades. No es fácil pero cuando lo consigues la satisfacción que alcanzas no se puede describir con palabras. Sólo el hecho de salir y buscar nuevas oportunidades o relacionarte con gente que te aporta nuevos puntos de vista, es algo que te cambia el estado de ánimo y sobre todo te das cuenta que también tienes muchas cosas que aportar. Lo importante en los momentos duros de la vida es aportar nuevas soluciones, no sentirse fracasado, que no hayas ganado, no significa que no lo puedas hacer y de todas formas es un momento magnifico para conocerse y encontrar el camino que te aporte valor. Todos los días hay oportunidades, oportunidades para conocer gente nueva que te enseñe cosas, oportunidades para crecer, oportunidades que generan nuevos rumbos. El problema es que cuando estamos en el túnel nos perdemos esas pequeñas señales que hay a nuestro alrededor, nos creemos que estamos solos en el camino, y no necesariamente es así. Cuando tomas la decisión de salir del túnel, te das cuenta que hay muchos caminos por los que ir. Que paso a paso puedes construir una nueva historia, un nuevo lugar en el que crear soluciones. Ir dándole forma a esa nueva vida que quieres vivir, aportando valor al mundo con tus ideas y sobre todo afianzando los cimientos que se han agrietado. Empieza a construir de dentro hacia fuera, todo lo que reafirmes en tu interior te servirá para relacionarte con tu exterior. La base de la vida es la autoestima, tenemos que saber que todos somos únicos e irrepetibles, seres perfectos en nuestra imperfección.

Un abrazo,

Mónica M.

“Feira PONTEEMPREGO. ¡Ea!” por María Pierres y África Rodríguez.

Captura de pantalla 2014-06-27 a las 21.03.48Han pasado tan sólo unos días tras nuestra primera participación en la “Feira PONTEEMPREGO“, evento que pretende facilitar herramientas que ayuden en la búsqueda de empleo y fomentar la generación de oportunidades reuniendo a diferentes empresas, organizaciones o federaciones empresariales.

Las reflexiones que quedan tras esta experiencia son varias y aunque no todas son positivas, sí creemos que son sintomáticas de una realidad que se está viviendo y a la que parece no estamos como país sabiendo afrontar debidamente.

Aprendíamos el otro día, de la mano de Diego Parajó, en uno de los talleres que impartieron desinteresadamente nuestros coworkers, una parte del proceso del aprendizaje en el que nos recordaba las fases por las se pasa ante la toma de decisiones. Hoy pensamos que esas fases (desconocimiento inconsciente, desconocimiento consciente, conocimiento consciente y conocimiento inconsciente) explican muy bien la incapacidad o capacidad que como país estamos teniendo para afrontar el tremendo problema que estamos padeciendo con el paro.

Hace unos años desconocíamos  la situación que estábamos generando pues todo parecía ir “bien”. Luego empezó a hablarse de la burbuja inmobiliaria y se siguió obviando el problema…Pasamos a ser desconocedores conscientes de lo que se avecinaba y de cómo frenarlo. Y luego llegó el paro, los despidos y las consecuencias económicas que esto acarreó a tantas familias, comunidades, emprendedores, investigadores, profesionales, empresarios, bancos… Ya sabíamos lo que ocurría y porqué…Fuimos por fin conocedores conscientes.

Ahora queda llegar a la fase de conocimiento inconsciente, la que nos facilite tomar decisiones sin tener que pensar continuamente en el cómo y para qué, y esa fase, observando lo vivido estos dos últimos días, creemos, ya llegó.

No existe generación más preparada…No puede contarse con más recursos humanos, referencias, estudios, experiencias, etc.. ¿Qué ocurre entonces…al margen de los problemas de financiación, ayudas, subvenciones, etc que no conseguimos encontrar la buena dirección??.

¿¿Cómo es posible que no consigamos deducir que el gran problema que estamos padeciendo nos lo están contando día a día los propios desempleados??

Hemos obviado durante tanto tiempo su importancia que ya no reconocemos qué es lo que es preciso alimentar día a día: la CONFIANZA.

Muchos de los desempleados que llegaban a la feria nos revelaban que llevan tiempo sintiendo que la sociedad los considera inútiles, pues los procesos de selección categorizan y clasifican, esto es, cosifican…

Y sin embargo, hablando con los entrevistadores y empresarios, especialmente los pequeños empresarios, te confiesan que buscan ante todo “actitud” y motivación, y que  en términos de porcentaje la encontraban en unos rangos del 5% al 10% de los entrevistados. ¿Cómo es esto posible?.

Parece evidente, el desánimo generalizado ha hecho mella en el desempleado, quien no es capaz de transmitir la energía y capacidad de implicación en un trabajo, aunque sí la tenga… Durante tanto tiempo, algunos en períodos de años, han oído de sus entrevistadores que no eran “aptos”, que ellos mismos consideran que es cierto, que sus posibilidades son remotas. Acudir con toda esta carga psicológica tan negativa a las entrevistas hace que el resultado esté condenado a un fracaso continuo.

Más de una persona que se acercó a nuestro Stand nos habló de “humanidad”, de la necesidad de volver a sentirse valorados.

Valga la anécdota impactante de Ana, una madre desempleada desde hace tiempo, que nos cuenta como en su localidad participó en su día en un taller de su ayuntamiento, del área de igualdad, en el que juntaron a mujeres desempleadas con el fin de potenciar sus cualidades y mejorar sus opciones de empleabilidad. Nos contaba con desaliento cómo el primer día todas las mujeres contaron su experiencia, y cómo el escuchar los relatos de todas (problemas para alimentar a sus hijos, desahucios, dependencia de familiares que les impedía buscar o acudir si quiera a entrevistas de trabajo, etc..) hizo que el desánimo creciese todavía más, pues lo que parecía ser un taller para subir la autoestima se convirtió en un drama real en el que todas acabaron implicadas en las historias reales de las que tenían como compañeras, angustiadas por no poder ayudar a la que aún estaba peor que ellas. La administración en este caso, a través de la orientadora laboral, las animó sin más a seguir viéndose… algo que sí se repitió pero en una sola ocasión más con sólo tres de ellas,  pues la implicación emocional era tan grande que llegaron a la conclusión de que  no las ayudaba en absoluto, menos aún sin el apoyo psicológico  y correcta orientación que creían tendrían a su lado.

Personalmente, esta experiencia nos recuerda a lo que nos decían de pequeñas cuando nos hacíamos daño, “ya sanará”….

Esto no se sana solo, hacernos los inconscientes no conseguirá enmascarar el hecho de que sí somos conocedores de todo lo que está ocurriendo, que la implicación ha de ser de todos.

Si una parte de la sociedad está mal es un problema de todos. Los desempleados sólo son los que la sufren en mayor medida, y sobre los que recaen las peores consecuencias de nuestro inconsciente comportamiento durante años.

Ahora toca coger el toro por los cuernos.

Desde Espacio Arroelo tomamos buena nota, y como nuestro lema es “si no lo hacen otros lo haremos nosotros” ahí vaya nuestra intención de generar un programa similiar a las Lanzaderas de Empleo y Emprendimiento Solidario, que tuvimos la suerte de conocer de primera mano en Aguilar de Campoo.

Estamos seguros que un proyecto tan humano contará esta vez sí con todo el apoyo de las administraciones e instituciones. Y aún sin su apoyo no cesaremos en el empeño hasta conseguirlo. Ea!

Un saludo,

África y María