“Aprendiendo que todo es bienvenida” por Celia Gradín.

6225530793_5cee65a95c_zY es que aparte de todos los datos científicos, los mil argumentos de por qué es bueno meditar, las ganas que tenemos todos de ser mejores, un poco mejores, o, al menos, considerarnos a nosotros mismos como “buenas personas”, la cuestión es que todos nos sentimos perdidos a la hora de explicarnos a nosotros mismos (no ya a los otros) quiénes somos. De explicarnos.
 
¿Quién soy en realidad?
¿El que se levanta con ganas de volverse a meter en la cama cuanto antes?. ¿El que ríe, despreocupado, en el medio de la ola de alegría del grupito recién formado, en medio de la excitación y las expectativas de más conexión, de estar a punto de encontrar “algo”? ¿El que busca, desesperado, día a día, sin saber lo que busca? ¿El que se aburre? ¿El que se engancha a lo primero o la primera que pase? ¿El que sólo piensa en el trabajo para atontarse, azuzarse y no perder la comba de lo que está pasando en el mundo?¿El que se avergüenza de aquello que no se atreve ni a pensar, recordar qué fue lo que ocurrió/sigue ocurriendo?
 
Nos cuesta bastante esfuerzo digerirnos. ¿Cómo podemos pretender que nos entiendan si nosotros mismos no conseguimos hacerlo? El Budismo nos habla de que sólo por el hecho de estar vivos ya estamos sufriendo permanentemente. Porque tenemos frío, calor, hambre, inseguridad, estamos tristes o con miedo de perder nuestra felicidad. Porque estamos vivos, sufrimos.
 
Y es que, realmente, lo único que tenemos de auténtico y genuino son todas estas inquietudes, aburrimientos, risas, desesperaciones, vacíos existenciales, miedos, alegrías, enganches. Ahí estamos todos, sin excepción. Así que ése es nuestro punto de partida, el único punto de partida que tenemos. El punto de partida para llegar a nosotros mismos. 
 
Y ahí empezamos: dando la bienvenida. 
Dándonos la bienvenida:
Bienvenido miedo, que me haces sentir.
Bienvenida ansiedad, que me lleva hacia mi.
Bienvenidas alegrías, que me hacen sonreír.
Bienvenido aburrimiento, que no me dejas aburrir
Bienvenido sufrimiento, que me pones en contacto conmigo…
 
Besos desde ahí, en el fondo,

“Su a lo Maceiras” por África Rodríguez y María Pierres.

¿Alguna vez os habéis preguntado qué es lo que hace a nuestros coworkers tan especiales?

Pues hoy para celebrar el cumpleaños de nuestra querida Susana Maceiras os dejamos esta receta que especifica los ingredientes necesarios para que entendáis cómo es bien sencillo ser feliz cerca de esta pizpireta coworker…

-Su a lo maceiras-

Elaboración:

Ponemos una fina masa de ilusión a gratinar. Retiramos del horno y añadimos en capas por el siguiente orden, generosidad, trabajo en equipo y mucha constancia y tesón.

Por otro lado mezclamos con la thermomix cariño, alegría y mucha profesionalidad, hasta ligar y emulsionar muy bien los ingredientes… Esta mezcla se incorpora a la base inicial. Por último, agregamos creatividad, sonrisas y buen rollo al gusto…

Et voilá a disfrutar del manjar “Su a lo maceiras”: jugoso, con un sabor muy suave y una combinación de sabores exquisita.

Es una receta ideal para el día a día en Espacio Arroelo. Como veis es sencilla y el resultado bien lo merece.

Feliz cumpleaños Su.

Un abrazo.

África y María.

“Gente que nos gusta” por África Rodríguez.

Tengo desde hace un tiempo este poema de Benedetti pendiente de compartir con vosotros… Os lo dejo para que reflexioneis y penséis qué gente os gusta…

62_lumiravaz ARROELO ANIVERS I
Me gusta la gente que vibra,
que no hay que empujarla,
que no hay que decirle lo que hay que hacer ni que lo haga,
… sino que lo sabe y lo hace.Me gusta la gente con capacidad
para medir las consecuencias de sus acciones,
que no deja las soluciones al azar.
Me gusta la gente justa con su gente y consigo misma,
pero que no pierda de vista que somos humanos
y nos podemos equivocar.
Me gusta la gente que piensa
que el trabajo en equipo entre amigos,
produce más que los caóticos esfuerzos individuales.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.
Me gusta la gente sincera y franca,
capaz de oponerse con argumentos serenos
y razonables a las decisiones de un jefe.
Me gusta la gente de criterio,
la que no se avergüenza de reconocer
que no sabe algo que se equivocó.
Me gusta la gente que al aceptar sus errores,
se esfuerza por no volver a cometerlos.
Me gusta la gente capaz de criticarme
constructivamente y de frente,
a éstos les llamo mis amigos.Me gusta la gente que no desfallece
cuando de alcanzar ideas y objetivos se trata.
Con gente como esa, me comprometo a lo que sea,
ya que con haber tenido a esa gente
a mi lado me doy por bien retribuido.
MARIO BENEDETTI
Un abrazo,
África.