José Tellerías, docente.

JOSÉ TELLERÍAS, docente.

Sin previo aviso, sin ningún tipo de planificación, de forma casual y espontánea. Es la manera que mejor describe mi “aterrizaje” en Espacio Arroelo. Pero es una de esas ocasiones en las que sabes que no debes dejar que se te escape el tren que está pasando por delante de ti. Y al instante me di cuenta de que el hecho en sí de tener esa oportunidad ya era un primer feedback directo de lo que significa “vivir la cultura coworking”.
Siempre he tratado de moverme por la vida siguiendo mis impulsos y haciendo aquello que me apetece y para lo que me siento motivado, y así, después de más de 13 años como socio y gerente de una empresa de consultoría y planificación estratégica, en 2015 sentí que era el momento de dejarlo y pasar a la siguiente “pantalla” a pesar de la incertidumbre y el riesgo que sabía que iba implícito en esa decisión. Todos esos años me permitieron acumular experiencia y conocimientos vinculados con el sistema empresarial y el tejido productivo gallego desde diversas perspectivas: emprendimiento, innovación e internacionalización, planificación territorial, análisis sectorial y de mercados,… y ¿por qué no compartirlos?
De ahí que la nueva pantalla quería centrarla en mi otra vertiente profesional, la docente, que hasta ese momento era secundaria o complementaria a la empresarial, pero que también me atraía y que cada vez me llenaba más. Y es que tal como yo lo entiendo, el proceso educativo es un proceso bidireccional, donde enseñanza y aprendizaje son las dos caras de una misma moneda de la cual tanto docentes como alumnos son parte activa en cada una de ellas. La actividad docente me permite estar en contacto con un montón de gente con la que compartir conocimientos y experiencias para tratar de ayudarles en su desarrollo profesional y personal, pero al mismo tiempo, me da la oportunidad de mejorar y aprender cosas nuevas de todos ellos cada día. Además, me obliga a “aprender a desaprender”, es decir, actualizarme, renovarme, adaptarme a los nuevos escenarios y cambiar mis rutinas, mis premisas o hipótesis de partida, abrir la mente a nuevas posibilidades y alternativas a priori inimaginables y estar constantemente explorando los límites de mi zona de confort.
La docencia en el ámbito universitario ya la había experimentado como profesor asociado del departamento de organización de empresas y marketing de la Universidad de Vigo, pasando por varias facultades y titulaciones de los tres campus de Vigo, Pontevedra y Ourense. Así que por ampliar posibles escenarios futuros, preparé el camino para la docencia en educación secundaria y bachillerato con el correspondiente Master que me capacitaba para ello en especialidades del área de las Ciencias Sociales (Economía, Economía de la Empresa, Iniciativa Emprendedora,….).
Pero por el camino, se me presentó una nueva oportunidad que no dudé en aceptar y así me embarque en el mundo de la docencia con otro perfil completamente distinto, la formación para desempleados y los certificados de profesionalidad, donde el “tortazo” de realidad fue importante. Te encuentras dando clase a un grupo de personas, con una gran variedad de perfiles profesionales, cada cual “de su padre y de su madre”, completamente distintos, pero todos ellos personas con una experiencia personal y profesional impresionante. Gente que probablemente puede enseñarte más cosas a ti de lo que tú le puedas aportar a ellos, y que, de la noche a la mañana se quedan sin su puesto de trabajo porque su empresa ha cerrado o porque un ERE justificado en base a los malos resultados empresariales los ha “cortado” y a pesar de todo, tienen ganas de seguir formándose y reciclarse para intentar reorientar su vida hacia nuevas posibilidades.
Y por ahora, el último reto que me he planteado, y es el motivo que me ha traído hasta aquí, es realizar mi tesis doctoral vinculada con la economía colaborativa, las redes de conocimiento y el emprendimiento. Y claro, el concepto que mejor aglutina todo es no es otro que el de coworking. Así que aquí estoy, conociendo desde dentro el mundo y la filosofía coworking para tratar de validar y completar mi proyecto de investigación desde un punto de vista práctico y lo más próximo posible al mundo real. ¿En qué medida los espacios coworking actúan como redes de conocimiento y emprendimiento? Y lo que es más importante, ¿cuáles son los factores más determinantes dentro de la filosofía coworking para impulsar la creación de conocimiento y el aprendizaje en red, el surgimiento de nuevas iniciativas emprendedoras o el desarrollo de nuevas capacidades personales y habilidades sociales?
Espero poder tener las respuestas en unos meses, aunque ya empiezo a intuir cuales pueden ser algunas de ellas. Bueno, en realidad muchas de esas respuestas me las daréis vosotros a mí directa o indirectamente durante este tiempo en el que compartiremos espacio, actividades, conversaciones, encuentros y experiencias. Y os doy las gracias por adelantado por todo ello!!

Mi lema: “El secreto de la felicidad es hacer lo que te gusta. El secreto del éxito es que te guste lo que haces”

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