Quién diría que las tazas eran tan sabias… por Melissa Durand.

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Este fin de semana tuve la cena navideña en Espacio Arroelo cargada de anécdotas, risas y lágrimas de alegría; es por eso que hoy en lugar de compartir un post financiero, prefiero compartir una palabra que me llegó en una taza: PASIÓN.
Con los años a veces nos volvemos más serios y conformistas, cambiamos las sonrisas por corbatas y tacones, y nos conformamos con lo que creemos que el mundo nos ofrece. Leí un artículo en el blog “El Universo de lo sencillo”, que nos habla de 3 asesinos de sueños: el dinero, la impaciencia y la opinión de los demás. Tratamos cada día de dar una buena imagen y llevar un trabajo que permita generar dinero. Desde mi profesión se podría decir mira quién habla, pero doy fe que a veces lo que nos apasiona no nos da dinero en el momento, que a veces hay que tener paciencia, saber a dónde queremos llegar y por qué, de esa forma no renunciaremos tan fácil.

Si alguien está realmente enamorado, no renuncia ante el primer problema, entonces, ¿por qué renunciar a lo que nos gusta profesionalmente?

Creo que todos deberíamos recuperar esa pasión que nos haga levantarnos por las mañanas o no poder dormir por la emoción de un proyecto nuevo. Que a veces nos hará enojar, o no entenderemos por qué seguimos intentándolo o nos impacientaremos por el dinero…pero ¿quién no pasó algo similar con su pareja?, luego hay que recordar las veces que nos arrancó una sonrisa y lo mucho que disfrutamos cada vez que logramos superar los problemas, porque nos vale la pena, porque lo más difícil luego no nos lo parece tanto, porque tenemos pasión.

Termino repitiendo la frase que me dejó la taza: HACEMOS LO QUE NOS GUSTA PORQUE NOS MOTIVA… quién diría que las tazas eran tan sabias.
Muchas gracias Arroeno por recordarme la pasión!

Un abrazo,

Melissa.

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