Mis 10 propósitos de consumidor responsable para 2018

By 19 febrero, 2018Blog

ALIMENTACIÓN

1. ¿Somos lo que comemos? Pues ya que estoy aquí y ahora, quiero ser local y de temporada. Productos de cercanía en la época que les corresponde. Hace poco le escuché decir a un cocinero gallego que no sabía si el producto de Galicia era el mejor del mundo… pero de lo que sí estaba seguro era de que era el mejor al que podía acceder en el mundo estando su restaurante en Galicia: porque lo conocía, porque conocía a quien lo producía, porque le llegaba fresco, directamente de la lonja, de la huerta o del monte… Así que mi objetivo es minimizar los productos lejanos (de fuera
de la península): me he marcado como límite comprar 4 de estos al mes. Me ayuda a conseguirlo el comprar en Leiras do Lérez, o bajar de vez en cuando al mercado.
2. Menos es más. Y menos plástico es más medioambiente, más responsabilidad y más eficiencia en el uso de recursos. Aplicado a los envases significa comprar productos con el mínimo embalaje posible, a poder ser a granel, en la cantidad más conveniente cada vez. Y aplicado a las bolsas de la compra es llevar la tuya propia: por eso, cada vez que tenga que pedir una bolsa en la tienda (por no llevar una propia), voy a automultarme con 50 céntimos. Veremos a finales de año cuántos euros he reunido… que, por cierto, los utilizaré con un propósito medioambiental.
3. ¿Sabías que para producir 1kg de carne de vacuno se estima que hacen falta más de 15.000 litros de agua? ¿O que solamente producirlo tiene una huella de CO2 que puede ser equivalente en condiciones normales a la de recorrer más de 100 km en coche? Cuando me enteré, me di cuenta de que la forma en la que comemos carne y la frecuencia con la que lo hacemos genera impactos medioambientales importantísimos (por la necesidad de piensos, por los antibióticos usados habitualmente…) pero claro… está tan rica… objetivo, reducir el consumo, y que cuando la coma sea algo especial… intentando que el proyecto que haya detrás minimice el impacto (producción ecológica, proyecto de silvicultura…). Límite 1 vez a la semana.
MODA
4. La ropa que me ves habitualmente es a veces sostenible y a veces no… por eso quiero seguir transformando mi armario (ropa y calzado) hasta que lo sea completamente. No es fácil, pero pretendo que por lo menos el 50% de mis adquisiciones de este año cumplan con criterios slow fashion (éticos, ecológicos, 2ª mano…). Eso cuando tenga que comprar algo, porque en realidad no hay menor impacto que el que no existe.
BANCA ÉTICA
5. Con mi dinero no se juega… y mucho menos se financian combustibles fósiles, empresa de armas, actividades que incorporan prácticas medioambientalmente reprobables o se utiliza para especular financieramente. Por eso, el propósito en este aspecto es olvidarme definitivamente de mi banco tradicional, cerrar la cuenta, y hacer que mi banco de referencia sea el banco ético en el que abrí cuenta hace tres años. ¿Necesitas ideas? Triodos Bank, Coop 57, Fiare Banca Ética

CONSUMO ENERGÉTICO
6. ¿Es posible cabrearse menos cuando te encuentras con la factura de la luz al abrir el buzón? Creo que sí. Aunque la factura no vaya a disminuir pues los precios están regulados, prefiero que mi comercializadora sea una cooperativa energética que promueve las energías renovables. Me encantaría ser capaz de autogenerar mi propia energía, pero como eso a día de hoy no me es factible, esta opción es lo que más me acerca a un modelo energético diferente al que abusa de nosotros. Por eso, el propósito en este caso es convencer a la casera que me alquila el piso del cambio de
contrato a la comercializadora de la cooperativa a la que ya pertenezco. ¿Alguna referencia de lo que puedes hacer? Nosa Enerxía, Som Energía
COMPRA ONLINE
7. Podría tener su propio decálogo de propósitos o de despropósitos… ¿realmente lo necesito o se me ha cruzado por internet y me es muy cómodo y fácil de comprar? ¿marketplaces, sí o no? ¿qué impacto de transporte hay desde la otra parte del mundo hasta mi casa? ¿y en la economía local? ¿y si hablamos de la generación de embalajes para que me llegue en buenas condiciones? ¿empodera y visibiliza a un productor pequeño o contribuye a hacer más poderosa a una gran organización? Como en 2018 no podemos renegar del uso de internet como canal de compras, mi objetivo este año es tratar de ordenar las respuestas a estas preguntas y ver cómo se podría hacer un uso equilibrado y responsable de este canal.
EN GENERAL
8. R de reciclar, R de reutilizar, R de reducir… sí, sí, pero también R de reparar… quizás uno de los mayores retos hoy en día para consumir responsablemente es la lucha contra la obsolescencia programada existente en casi todos los artilugios: desde aparatos electrónicos hasta artículos mecánicos diseñados intencionadamente para romperse al cabo de un uso limitado. Y ¿qué podemos hacer? Tratar de reparar las cosas que se nos rompen: objetivo, antes de tirar algo, estudiar seriamente la posibilidad de arreglarlo (preguntar en un comercio, taller, hablar con el fabricante,
tutoriales o foros de internet…)
9. Un consumidor informado vale por dos. Antes de hacer una compra de las que son menos habituales mirar siempre cuál es la alternativa más sostenible (medioambiental y socialmente). Puede ser que en ese momento no me encaje su compra (por su lugar de comercialización, porque no cumple con las funcionalidades que requiero, por precio…), pero me va a permitir conocer otras posibilidades para compras futuras, y me va a facilitar seguir avanzando como consumidor responsable.

10. Sonreír. Sonreír a quien me diga que todo esto está muy bien pero que es muy difícil de llevar a cabo. Sonreír, contarle mis avances y decirle que alguna cosa, aunque sea pequeñita, seguro que también puede hacer…

¿y tú?¿qué puedes hacer para ser más responsable en tu consumo?

Eduardo Seisdedos.

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