“Capitán Planeta y Peter Pan se unen en misión conjunta en Arroelo”

By 7 septiembre, 2017Blog

Coworking Arroelo. Once y cuarto de la mañana. Varios esforzados coworkers toman café en la cocina. Hablan de Donald Trump, del cambio climático, y de cómo es posible vivir con menos ropa. Intentan solucionar los grandes problemas del mundo sin caer en la cuenta de que es mucho más fácil empezar por solucionar los más pequeños. Hablan, hablan y hablan mientras las luces de sus salas permanecen encendidas sin nadie dentro. El contador de las grandes compañías eléctricas, objeto habitual de críticas, sigue aumentando a la misma velocidad que disminuyen muchos de los recursos naturales que hacen posible la electricidad. ¡Esta es una misión para Capitán Planeta y Peter Pan!

Necesitamos que Capitán Planeta tenga herederos en Arroelo, personas que sean conscientes de que en los pequeños detalles están los grandes cambios para salvar el planeta. Gente dispuesta a hacer el titánico esfuerzo de darle al interruptor de la luz cuando sale el último de una sala.

Necesitamos que Peter Pan nos devuelva a nuestra infancia, a cuando sabíamos que lo correcto y lo que teníamos que hacer era no dejar las luces encendidas. Es Peter Pan quien nos lo chiva al oído para que se lo recordemos a nuestros hijos en casa, donde seguramente seamos ejemplares. Pero quizás haya que llamarle.

Así que volvamos a ser niños y juguemos (o como se dice ahora, gamifiquemos). Hagámoslo aplicando la sociología. Tenemos un problema: las luces de las salas que se quedan encendidas sin nadie dentro. Tenemos un objetivo: que se apaguen. Y ¿entre medias? Una caja negra en la que hay actores (coworkers) y procesos (salir de las salas sin apagar las luces por infinitas razones). ¿Cómo es posible activar a esos actores para que cooperen? Lo intentaremos con dos mecanismos de activación complementarios:

(1) Reconocimiento externo para aquellas salas que cooperen, apagando sus luces y apagando aquellas luces compartidas que se quedan encendidas; y

(2) Identificación y ridiculización pública de aquellas salas que tengan el peor desempeño, es decir, que más veces sean pilladas con las luces encendidas, promoviendo la reprobación por parte de los demás. El juego está lanzado. Habrá una sala que mensualmente será reconocida como heredera de Capitán Planeta, mientras que otra será repudiada y la foto de sus miembros estará al lado de la de Trump como enemigos públicos del medioambiente.

¿Será suficiente para conseguir el gran reto de que se apaguen las luces de Arroelo?

¿Es posible que acciones similares sean de aplicación para promover comportamientos más responsables dentro de otras organizaciones?

Los espacios compartidos son nuestros espacios también. Los recursos naturales son nuestros recursos también. ¡Mucho éxito Capitán Planeta y Peter Pan!

Eduardo Seisdedos.

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